Un hombre asegura que inventó el iPhone en 1992 y demanda a Apple por 10,000 millones de dólares

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No hay duda de que el lanzamiento del iPhone, el teléfono inteligente de pantalla sensible de Apple, transformó el mundo de las comunicaciones y las tecnologías digitales. Con unas 700 millones de unidades vendidas desde la introducción de su primer modelo, a principios de 2007, el iPhone es un equipo que ha fascinado a millones y se ha transformado en un icono del mundo moderno y una fuente de ingente riqueza para sus fabricantes.

Pero un hombre de Florida alega que la gloria del invento y los millones de sus ingresos no les corresponden al histórico fundador y líder de Apple, Steve Jobs, y a su equipo de desarrollo sino a él, Thomas Ross.

Tan convencido está de ello que ha presentado formalmente una demanda contra Apple.

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De acuerdo al portal MacRumors, Ross afirma que en 1992 él dibujo a mano los diseños de tres dispositivos portables (denominados ‘electronic Reading Device’ o ERD) que de haber sido fabricados permitirían leer textos, ver imágenes y video en una pantalla sensible al tacto y con capacidades de comunicación como un teléfono y un módem.

Ross solicitó una patente de sus ERD en 1992 pero la solicitud fue considerada abandonada en 1995 por la Oficina de Patentes y Marcas luego de que las tarifas requeridas nunca fueron pagadas.

Los diseños de Ross y las descripciones de los aparatos que imaginó en la década de los 90 ciertamente se asemejan a lo que, años después, Apple desarrolló para lanzar el iPhone, aunque también incluían elementos (como un teclado físico) que nunca fueron incorporados en ese teléfono inteligente.

Sea como sea, Ross reclama 10,000 millones de dólares a Apple por los daños sufridos y el pago de regalías por las ventas futuras, como señaló Fortune.

Aún es pronto para conocer lo que sucederá con esa demanda, pero el hecho de que Ross nunca haya tenido realmente la patente de su dispositivo lo coloca en una posición que no es precisamente fuerte. Además, hay quien diría que Apple misma ya estaba trabajando a principios de los años 90 (incluso desde finales de la década de los 80) en un dispositivo que en cierto modo es también antecedente de los actuales iPhones: el Newton, cuyo desarrollo habría comenzado en 1987 y se lanzó al mercado en 1993.

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Y podría decirse que aunque los dibujos de Ross muestran un objeto cuya descripción y funcionalidades aluden a lo que actualmente es un teléfono inteligente (el diseño de Ross también menciona opciones que no tienen nada que ver con un iPhone, como un puerto paralelo para impresora o un slot para discos flexibles de 3.5 pulgadas), eso no basta para que tales tecnologías y prestaciones fuesen desarrolladas. En 1992 posiblemente no habría sido posible o viable construir tal dispositivo.

Y, sea como sea, Ross nunca tuvo tal patente por no pagar las tarifas, por lo que su reclamo, así esté justificado en una imaginación visionaria, en principio no tendría el suficiente sustento jurídico.

La suerte de la demanda de Ross es, así, muy incierta, y es un caso más en la cascada de acusaciones y litigios que afirman que Apple de uno u otro modo usó propiedad intelectual ajena al crear sus aparatos. Por ejemplo, ha habido conflictos por el uso del nombre iPhone, por la supuesta copia de teléfonos de la empresa LG para diseñar ese equipo y numerosas demandas han sido interpuestas por Apple o contra esa compañía a lo largo de los años por presuntas violaciones de patentes o marcas comerciales en las que han estado involucradas entidades como Samsung, Motorola, Microsoft, Xerox y hasta Apple Corps (propiedad del grupo de rock The Beatles).

Las posibilidades de que la demanda de Ross prospere son, así, reducidas, y es poco probable que Apple acceda a llegar a un acuerdo y pague una compensación (como ha sucedido con otras demandas), pues en realidad Ross nunca obtuvo la patente de sus diseños.

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Con todo, hay casos como la demanda de VirnetX contra Apple, en la que un jurado en Texas determinó en febrero pasado que la segunda infringió patentes de la primera. La sentencia indicó que Apple debe pagar 626 millones de dólares a VirnetX, una empresa que, como señala Ars Technica, carece de productos concretos y se dedica a hacer o a tratar de hacer dinero a base de demandas, entre ellas las interpuestas contra Microsoft y Cisco.

A empresas como VirnetX se les ha conocido como ‘Patent trolls’ por dedicarse no a producir productos sino a obtener dinero de otras compañías en demandas por presunto abuso de sus patentes. Pero sin una patente registrada, Ross difícilmente entraría en esas ligas, por más que su alegato contra Apple indique que Apple cometió ‘dumpster diving’ (algo así como echarse un clavado en la basura) de patentes nunca realmente asignadas para sacar de allí las ideas para el iPhone.

Habrá que esperar el resultado del juicio para saberlo.

Fuente.

Vía Elegí mal día.

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