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10 personas comparten secretos de sus trabajos que seguramente no deberíamos saber

Equivocarse es humano. Pero ocultar a absolutamente todo el mundo un error, es algo parecido a una habilidad divina.

A veces, algunas personas fueron capaces de engañar a otras en sus trabajos, y salir ilesas de la situación. De eso va precisamente este artículo: historias interesantes de secretos profesionales, para leer mientras te tomas una pausa en tu propio trabajo.

1.

Cuando era aprendiz en la peluquería de mi amigo, vino un niño con su madre. Ella era una clienta habitual. El niño se sentó en la silla y siguió quejándose y moviéndose. Él le dijo muy claramente que dejara de moverse ya que acaba de afilar sus tijeras. No obstante, el pequeño se movió y el peluquero le cortó la parte superior de la oreja. Su madre irrumpió y dijo: “¡Eso te enseñará, por no escuchar!” y lo arrastró fuera de la peluquería sin decir una palabra más.

2.

Estaba haciendo una cesárea para una madre que había estado en parto durante horas. Entonces, aplicamos algo de presión en la parte superior del útero y, ¡zas! el bebé salió como un torpedo y se deslizó fuera de la mesa. Afortunadamente, fue atrapado por la partera. Los padres pensaron que se trataba de una práctica habitual y no le prestaron atención.

3.

Recientemente tuve que ir a la corte y estaba nervioso. Enfocado en el juez, siempre respondía “sí, Su Señoría”. Mi abogado me hizo una pregunta y lo miro a los ojos y le digo “sí, Señoría”. Me quedo en silencio por un segundo y luego digo, “lo siento, quise decir, si señora… señor”. Después de eso solo me senté.

4.

Mientras estábamos en el puerto, nuestros ingenieros descubrieron algunos pequeños agujeros en nuestro barco. Para arreglarlo todo, decidimos partir un día después. No les dimos ninguna razón a los pasajeros y el mismo día falleció un pasajero anciano. Todos a bordo estaban convencidos de que se trataba de un asesinato y creían que toda la tripulación lo había encubierto.

5.

Cuando era un policía novato, estaba conduciendo para verificar un informe cuando me di cuenta de que no había probado mi altavoz. Decidí comprobarlo tocando el micrófono varias veces. En ese momento, escuché: “¿Qué estás haciendo?”. Miré por la ventana del pasajero y veo a una persona de edad sentada en su porche en ropa interior, luciendo enojado. Avergonzado, me fui en silencio.

6.

Llevaba tatuando unas 12 horas cuando apareció otra clienta. Quería la palabra “trece”. Accidentalmente deletreé “trici” y me detuve horrorizado. Le dije a la chica y ella aceptó dejarme cubrirlo con flores.

7.

Una vez estaba piloteando mi avión con mi mamá. Todo estaba bien y mi mamá dormía en el asiento trasero. Mientras descendíamos, el avión empezó a temblar como loco y tenía miedo de que el motor se soltara. Afortunadamente, había un aeropuerto a menos de 8 kilómetros y pude aterrizar. Es en ese punto cuando escuchó a mi mamá comentar: “Oh, estamos aquí”. Resulta que se había quedado dormida durante todo el percance.

8.

Se me cayó una losa de acero en mis dedos de los pies (la cual pesaba un par kilos) durante mi período de prueba, pero como estaba usando mis botas con puntas reforzadas de acero (PSA: usa tu EPP) y no había nadie más cerca, logré zafarme y salir con un pie ligeramente magullado después de que me moví.

9.

Tenía este pequeño escondite en el almacén de una tienda en la que solía trabajar. De vez en cuando entraba allí durante 10 minutos seguidos para relajarme, pues nadie lo sabía. Un día me quedé dormido allí. Cuando salí, mi jefe me preguntó: “¿Dónde estabas?”. Solo dije que tenía que hacer un encargo para alguien y me tomó mucho tiempo. Funcionó de alguna manera.

10.

Solía ser pasante en un banco pequeño. La configuración era de 4 escritorios uno al lado del otro con pequeñas paredes que los separaban. Mi escritorio estaba al final, junto a la pared. Un día me aburrí y me puse a lanzar un clip a la pared como una bola. Bueno, una vez lo golpeé con demasiada fuerza y golpeó a un cliente en la cabeza. Afortunadamente, el cliente no se dio cuenta de ello.

Y tú, ¿alguna vez has tenido un momento similar en el trabajo?