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15 internautas cuentan sus anécdotas más divertidas protagonizadas por amigos demasiado tacaños

Un tacaño puede resultar un verdadero dolor de cabeza para las personas que tiene a su alrededor, ya seas, amigos, familiares o parejas. Se trata de personas que quieren ahorrar dinero a toda cosa, y a las que les duele gastar para disfrutar o hacer sentir bien a los demás.

Atento a estas anécdotas de personas que descubrieron el lado más “rácano” de sus amistades, porque no tienen desperdicio. Si alguna vez te has encontrado a alguien así, te sentirás muy identificado con estas historias.

1.

Me invitaron a un cumpleaños en un Telepizza, en el que a cada uno nos regalaron un juego de magia. Al finalizar, el hermano mayor vino con una bolsa y nos pidió a todos el regalo de Telepizza, ya que decía que eran todos para su hermano que cumple años.

2.

Fuimos unos amigos a cenar al Burger King, y uno pidió un menú sin bebida. Cuando todos nos sentamos, cogió un vaso vacío de otra mesa, lo lavó y fue a la máquina para que se lo rellenasen.

Frank Gallagher

3.

Fuimos varias parejas a comer una hamburguesa y, al pagar, tocábamos a 14 con algo por pareja. Uno de nosotros propuso que pagáramos 15 por pareja, y que la vuelta la usáramos para comprar algo a nuestros hijos. Pero otra pareja se acercó a la barra a pedir cambio, y nos dio el importe justo, hasta el último céntimo.

4.

En el piso de mi hermano compraron una bombona de butano y sobraba 1 céntimo. Una compañera de piso exigió la parte que le correspondía de ese céntimo, a dividir entre 4. Lo nunca visto…

5.

No quería hacer nada por mi cumpleaños, pero 4 amigos vinieron a recogerme a casa por sorpresa, para llevarme a cenar a mi restaurante favorito. A la hora de pagar, resulta que todos se hicieron los tontos. Puse la tarjeta, y sigo esperando que me lo devuelvan. 120 pavos que me dejé.

6.

Un colega dividió el precio de una docena de huevos para ver cuánto tenía que poner, ya que él solo había gastado 2. Hizo lo mismo con media barra de pan.

7.

Tuve un compañero de piso que ha sido el más rácano que he conocido:

El brasero en el piso lo ponía durante 15 min, y después lo quitaba durante 20 min.

Estábamos en un supermercado comprando para botellón, y él salió y dio un paseo de 40 minutos porque conocía un sitio en el que vendían los vasos de plástico 15 céntimos más baratos.

Lo peor de todo, es que organizamos una fiesta en la que cada uno ponía 4 euros, pero como él sólo iba 2 horas y unos pocos minutos, calculó la parte proporcional exacta que le tocaba pagar según el tiempo que estaba.

8.

Un colega se llevó la Coca-cola de su casa al kebab, y comió en el restaurante con su bebida.

9.

Un amigo se llevó su propia carne a un restaurante en el que tenían grill, y pidió que se la preparen… Posteriormente, se sorprendió porque le cobraron exactamente lo mismo que a los que pedimos la carne del propio restaurante.

10.

Un hombre le pidió a la frutera que quitase los rabos a las mandarinas antes de pesarlas… además, lo contó como si fuera lo más normal. Imaginaos la cara que se nos quedó.

11.

Por ir a una gasolinera más barata, se quedó tirado. Llevaba a un bebé en el coche.

12.

Una amiga se iba a diario a a trabajar con un compañero de trabajo, en el coche de él. Ella le pagaba la parte proporcional de gasolina.

Este compañero hizo un estudio pormenorizado del desgaste que sufría el coche en neumáticos, aceites, revisiones… de acuerdo con los kilómetros que hacía al cabo del año para ir a trabajar, y le pidió la mitad a mi amiga.

christian slater caviar

13.

Quedarse la propina que dejamos en una cena de seis personas.

14.

Estábamos en un festival en Croacia, y después de tomar algo llamamos a los Uber para ir al recinto. Un amigo, que tenía fama de tacaño, dijo que salía más barato si dividías el recibo entre varias cuentas de Uber, que ni siquiera sabemos si tal cosa era posible. Resulta que su cuenta de Uber era la de su padre en realidad, y le llamó desde Croacia para ahorrarse su parte del Uber que no llegaba a los 2 euros. Todo esto, mientras tardaba media hora en bajarse del coche, y el pobre conductor que no entendía nada.

15.

Un amigo se llevó a su casa los restos de refresco de los botellones de otras personas, para juntarlos en su casa y sacarse unos litros de refresco gratis.

16.

Una amiga no consume nada fuera de casa, nunca. Siempre que estamos tomando algo, ella no pide, y si decidimos ir a algún sitio a comer ella viene con nosotros pero tampoco pide nada.

Nunca viene a los cumpleaños, por no poner los pocos euros que invertimos en comprar un regalo de cumpleaños. En todo caso, aparece después del convite, a felicitar al cumpleañero y marcharse.

Por lo visto, le viene de familia. El padre es un veterano de la Policía Local, que va con un coche del siglo pasado que se niega a cambiar, a pesar de que hay 4 personas de carnet para ese único coche. Son los típicos que solo compran de oferta, y a mi amiga la han visto por la calle cargada con 6 paquetes de rollos de papel higiénico porque estaban a 2×1.

17.

Un amigo nos invitó a su casa del pueblo a dormir, y una vez allí nos pidió 2 euros a cada uno. Según él, esa cantidad cubría todos los gastos de agua, luz y gas por si usábamos la cocina, o por si alguien se duchaba.

18.

Estábamos en una cena de amigos, en un restaurante bastante decente, con buena relación calidad/precio. Nada que se saliera del presupuesto.

Miramos la carta y pedimos tres botellas de Beronia, unos entrantes para compartir y un plato principal cada uno. Pero un amigo nuestro dice que no, que él quiere sangría, que no quiere entrantes, y que de principal se pide el plato de carne más barato que había.

Se bebió su sangría sin rechistar, y se comió el “filetón”, que así se llamaba el plato, con cara de pocos amigos.

A la hora de pagar nos dijo “bueno…cada uno lo suyo, no?”. Acabamos pagando a partes iguales, y le fastidió bastante. Comer a disgusto para ahorrarte 10 euros, y que al final que te salga mal la jugada.

19.

Uno de mis tíos es bastante rata. Hace años, nos juntábamos en familia para ir a comer o a cenar a algún restaurante, y la cuenta siempre se pagaba a medias entre todos. Pues bien, mi tío siempre los platos y el vino más caro de la carta, y cuando pedían la cuenta siempre “le entraban ganas de ir al baño”. De ahí no salía hasta pasado un buen rato, para asegurarse de que ya habían pagado los demás, y así no poner él ni un duro.

sunny frank

20.

Íbamos a casa de unos amigos a cenar, y cada uno llevaba un plato. Lo normal es que lo que sobra se quede en su casa, pero uno se llevó los paquetes de patatas y lo que sobró de la comida que él llevó.

21.

Una vez fuimos a comer a un restaurante con nuestro grupo de amigos. Somos todos parejas, y ese día se unió otra más, amigos de una de ellas.

Comimos todos tranquilamente, más o menos todos lo mismo, por lo que al final el precio iba a ser muy similar para todos. Al final de la comida, algunos pidieron un chupito con el café, pero la pareja esta no.

Al ir a hacer las cuentas, dijimos que lo pagábamos a escote, porque era lo más fácil. Pero esta pareja se enfadó, porque ellos no habían pedido chupito y les tocaba pagar 1€ más de lo que costaba lo suyo.

Al final, ellos pagaron su parte, y los demás a medias entre todos.

22.

En cena navideña de empresa, un compañero se pidió un filete y un refresco. El resto pedimos lo que quisimos, incluyendo copas. Cuando fuimos a pagar “a escote”, se quedó pálido y a algunos nos dijo… si solo he pedido una cosa.

Yo le contesté: Bienvenido a las cenas de empresa.

Y tú, ¿recuerdas alguna anécdota similar?