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16 personas contaron las veces que escucharon ruidos por la noche y pensaron “ojalá sea un fantasma”

Una pila de ropa sobre una silla. Un campo de maíz. Alguien sentado dentro de un coche aparcado.

Son cosas que, de día, no dan ningún miedo. Pero por la noche, resultan inquietantes para todo el mundo.

En el caso de nuestros protagonistas, algunas cosas las asustaron tanto que todavía les atormentan. Y la mejor terapia parece ser contarlas en las redes sociales, ¡así podemos acongojarnos todos juntos!

1.

Mi marido y yo nos despertamos a las 4:00 a.m. por lo que sonaba como si alguien estuviera tirando cosas y rebuscando en nuestro salón. No tenemos mascotas, y nuestros dos hijos estaban dormidos. Él cogió el bate de beisbol que tiene junto a la cama y bajó las escaleras. Yo marqué el número de emergencias lista para llamar si pasaba algo. Cuando entró en el salón, lo vi. Era el maldito aspirador imitación de Roomba que le regalé el día antes por su cumpleaños. Se había encendido por algún motivo, y simplemente estaba limpiando nuestros suelos.

2.

Esto pasó hace alrededor de un mes, fue una experiencia surrealista por llamarlo de alguna manera. Tengo 15 años, estaba jugando a videojuegos antes de quedarme dormido. Serían alrededor de las 11 p.m., cuando escuché el timbre. Por costumbre, empecé a bajar las escaleras, pero a mitad de camino aclaré mi mente. “¿Quién demonios llama al timbre a las 11 p.m?”

Volví a subir las escaleras silenciosamente y me quedé en el pasillo, con la certeza de que iba a pasar algo malo. Un minuto después, llaman dos veces. Mis padres salen de su habitación, me miran extrañados y yo les contesto encogiéndome de hombros.

En ese momento, empezaron a golpear la puerta. Mi madre dió un salto con el primer golpe, y los ojos de mi padre se abrieron como platos, más confuso que asustado. Decidió bajar las escaleras y mirar por la mirilla.

Era nuestro vecino.

Mi padre, dubitativo, abrió la puerta, y pude oír la voz algo temblorosa de mi padre. “Eh, ¿qué ocurre?” Lo siguiente que escucho es a nuestro vecino gritando enfadado, diciendo que la casa era suya, que se la habíamos robado. La inquietud de mi padre poco a poco se fue convirtiendo en enfado, y simplemente le cerró la puerta en su cara sin responderle.

Cuando mi padre volvió a poner el pie en la escalera, nuestro vecino volvió a golpear la puerta. Pero no era un golpe con un puño: esto era con todo su cuerpo. Mi padre se quedó estupefacto, y mi vecino volvió a cargar contra la puerta. Esta vez, empezamos a escuchar como la puerta se astillaba. Todos reaccionaron a la vez. Mi padre se puso a sujetar la puerta, mi madre fue a por mis dos hermanos, y yo fui a llamar a emergencias.

Siguió cargando contra la puerta otros 5 minutos, mientras yo llamaba a la policía, y se detuvo. Pensé que había terminado, pero seguí pegado al teléfono. Pero cuando miré por la ventana, me di cuenta de que esto solo había empezado.

Nuestro vecino cogió su Jeep Wrangler y simplemente lo condujo directamente hacia nuestra casa. No teníamos ni idea de lo que iba a hacer, hasta que escuchamos como hacía rugir el motor, para inmediatamente pisar el freno. Quería asustarnos para que saliéramos de la casa.

Todavía estaba al teléfono con emergencias, pero me alejé de la ventana para tranquilizar a mis hermanos, haciendo bromas y cosas así. Al cabo de un rato, vino la policía y le arrestó.

La mañana siguiente, cuando fui al colegio, todavía inquieto por la noche anterior, vi que había marcas de rueda hasta nuestra puerta. El chiflado estuvo a punto de hacer chocar el coche contra nuestra puerta.

Espero no volver a ver a esta persona, pero resulta que vive a mi lado.

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3.

¿Sabéis qué es normal durante el día, pero muy inquietante por las noche? Escuchar cómo alguien abre la puerta de tu buzón para meter algo. Seguro que no es el cartero.

4.

Escuchar un columpio por la noche, no sé por qué, pero me resulta muy inquietante. Especialmente ni no hay nadie fuera.

5.

Hacer autoestop por la noche sin linternas es terrorífico. Un par de amigos y yo fuimos a las colinas una noche. La experiencia más aterradora de mi vida. Si las historias de fantasmas no son suficientes, a eso hay que unirle la amenaza de los leones de montaña, con la única ayuda de la luz de la luna para guiarte.

6.

Una vez una rana saltó sobre mi pecho mientras dormía. No tenía camiseta, estaba tumbado en la cama, y de pronto algo húmedo salta sobre ti. Por supuesto me asusté, encendí la luz, y vi a esa rana estúpida ahí, con su estúpida cara de rana.

7.

Cuando tenía 15 años, me desperté una noche en la que nuestro gato de 21 años decidió dormir conmigo. No la veía por ningún lado, y me preocupé. Encendí la luz y la vi en el suelo, al acercarme me di cuenta de que había muerto. No pude volver a dormir, me quedé allí sentado sin poder hacer nada.

8.

Esto no me pasó a mí, pero es tan divertido que tengo que contarlo. Mis padres tienen un cortador de pizza con una foto de Homer Simpson. Se escucha decir “Mmm… ¡Pizza!” cada vez que cortas una porción. Un lavaron después de usarlo, y debió entrarle algo de agua donde no debía, porque en medio de la noche se despertaron escuchando una voz distorsionada que decía “Mm- Pi-zza-a…” desde la cocina.

the invisible man

9.

Mi hermano asegura que cuando era niño vio un fantasma. Dos décadas después, me di cuenta de lo que vio realmente.

Yo tenía 7 años, y mi hermano mayor alrededor de 10. Ya había pasado la hora de acostarnos, así que mamá nos despertó del sofá y nos llevó a la cama. Nuestro padre trabajaba fuera de la ciudad en la construcción, así que muchas veces estábamos los tres solos en casa. Subiendo las escaleras a la derecha estaba el dormitorio de nuestros padres. A la izquierda llegabas a la parte central del un pasillo. Si ibas hacia la izquierda llegabas a la habitación de mi hermano. Y en el extremo contrario estaba mi habitación, frente al baño de arriba. A los dos lados del pasillo había grandes puertas con ventanas que siempre teníamos cerradas y nunca usábamos. La puerta de mi extremo llevaba a un balcón que quedaba encima de nuestro patio delantero, y la del extremo de mi hermano a un porche trasero. La casa está sobre el principio de una pequeña colina.

Tanto mi hermano como mi madre tenían la costumbre de despertarse en medio de la noche para ir al baño. Era consciente de ello porque siempre he tenido el sueño ligero y ellos tiraban de la cadena con al puerta abierta. Esa noche, sin embargo, mi hermano se detuvo de camino a su habitación y volvió hacia el cuarto de baño. “Voy a intentar hacer pis antes de ir a la cama. Las últimas noches me ha dado mucho miedo ir al baño. Siempre veo a un hombre vestido a rayas al final del pasillo”. No sé si mi madre pensó que mi hermano se lo inventaba para intentar asustarme, o si estaba medio dormida y no se enteró, pero no tuvo ninguna reacción a la confesión de mi hermano. Yo, por el contrario, estaba aterrorizado. El miedo a ver un fantasma al final del pasillo o a través de las ventanas es la razón por la que desde entonces siempre iba corriendo desde las escaleras a mi habitación por las noches.

Años después, cuando tenía 18 años, mi madre y yo estábamos hablando en su coche sobre un perro que tuvimos brevemente cuando era pequeño. Estábamos compartiendo historias sobre la manía de Max de destrozar mi calzado, y otras trastadas por el estilo, cuando mi madre dijo, “¿Te acuerdas de aquella vez que abrí la puerta delantera para que entraran los policías, y Max entró corriendo hasta la cocina y empezó a destrozar las bolsas de comida para perros?” Me pilló por sorpresa, porque no recordaba que en todos los años que vivimos allí hubiéramos llamado a la policía.

Le pregunté que de qué estaba hablando, y ella se quedó sorprendida también, como si hubiera revelado algo por accidente. “¡Es cierto! Nunca te lo contamos porque eras demasiado pequeño. Una vez, me desperté escuchando ruidos fuera de mi ventana, y cuando miré vi a un hombre mirando dentro del dormitorio”. Me contó que cuando encendió las luces, el tipo salió corriendo, y ella cogió la pistola de papá antes de llamar a la policía. “No recuerdo todos los detalles que les di cuando vinieron… era un hombre blanco, alto, llevaba una camisa a rayas y vaqueros, pelo corto… algo así. Dijeron que encajaba con la descripción de un hombre al que habían estado buscando por la zona. Resulta que había escapado de la cárcel, donde estaba por un asesinato”.

Sé que suena obvio cuando cuentas las dos historias una detrás de la otra, pero hasta unos años más tarde, cuando tenía veintitantos, no me di cuenta de que mi hermano involuntariamente nos advirtió de un asesino que había pasado varias noches observando nuestro hogar.

10.

Me desperté y no podía respirar ni ver nada, pensé que me había muerto. Simplemente resultó que mi gato se había puesto sobre mi cara.

11.

Voces. Voces MUY ALTAS. Voces severas. Venían de todas partes. Me decían que hiciera algo, pero no me daba tiempo a escucharlas. Intenté descubrir de dónde salían, pero parecían salir de todas las habitaciones. Corrí alrededor de la casa intentando encontrarlas. ¿Estaban dentro de mi cabeza? Quizás debería detenerme y escucharlas.

“… Poneos a salvo. Un tornado ha sido visto en vuestra área. Por favor, poneos a salvo…”

Esa noche descubrí que la sirena para tornados más cercana del vecindario al que me acababa de mudar incluía una advertencia verbal.

12.

Me desperté. Mi marido me llamaba desde el tejado, para decirme adiós. Conseguí que me dijera dónde estaba y llamé a la policía mientras subía hasta allí. Ha sido muy duro, pero 6 meses después está en una situación anímica mucho mejor.

13.

Trabajo a las 4 a.m. así que cuando voy hacia el coche sigue siendo de noche, básicamente. De vez en cuando hay otra persona caminando por la acera, y solo puedo verles bajo las faroles. Por las noches es mucho más inquietante.

14.

Me quedé dormido en una posición extraña y todo mi brazo se quedó dormido desde el hombre. Me giré y de alguna manera mi mano completamente sin vida calló sobre mi rodilla. Se sintió como si otra persona me agarrara la rodilla, en medio de la noche. Lo más terrorífico que me ha ocurrido.

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15.

Tengo apnea del sueño, y duermo con una máscara. La primera semana que la tuve me desperté con algo golpeando sobre la máscara. Me llevé un susto terrible. Resultó que era mi hijo de 6 años, sonámbulo, golpeando la máscara para decirme “Papá, me gusta tu máscara”, y después volver a su cama.

16.

Me desperté con el sonido de un gruñido muy ruidoso. Estaba a solas con mi hijo de unos 9 meses, y estaba oscuro porque duermo con las luces apagadas. No tengo ni un perro ni otro animal que pudiera hacer ese sonido. El ruido venía de justo a mi lado. Sobra decir que estaba asustada. Resulta que el sonido venía del monitor de bebés. Así que fui corriendo a la habitación de mi hijo, y era él quien estaba haciendo el ruido. Mi querido esposo le había enseñado a gruñir. Es camionero y pasa mucho tiempo con el niño cuando tiene oportunidad. Quise pegarle una patada en el culo por esta broma, estoy seguro de que lo hizo a propósito.

Y tú, ¿alguna vez te has despertado escuchando un ruido terrorífico que no podías identificar?