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20 anécdotas que destruyeron el mito de que no existen las suegras buenas

Dicen que la relación de una esposa con la madre de su pareja siempre es tensa. A veces, peor que eso. Pero, ¿realmente es así?

Hay tantas relaciones suegra-nuera que lo lógico es que algunas cumplan con el estereotipo… y muchas otras no. Atento a esta selección de anécdotas porque puede que te hagan cambiar la idea que tenías.

1.

Estaba volviendo a casa cansada del trabajo. Por el camino, pensaba en qué cocinar para la cena, porque ya era bastante tarde. Llegué a mi hogar y allí: el departamento limpio, los niños bañados y la suegra horneando pollo con verduras. Soy tan feliz.

2.

Después de la boda, vivimos con mi suegra durante 8 meses, pero cuando se dio cuenta de que mi esposo y yo perdíamos 4 horas todos los días para llegar a la oficina, nos ofreció que nos mudáramos a un departamento cerca de nuestro trabajo. Ella dijo que, aunque no podría vernos todos los días, eso no quería decir que iba a querernos menos. Y también es mi estilista. Me encanta toda la ropa que me regala, tiene un gusto impecable.

3.

Hoy escuché a mi suegra decirle a mi esposo: “No tengo hambre, pero ella suele cocinar tan bien que lo probaré todo”. ¿Dónde está mi corona?

4.

Mi suegra era mi mejor amiga. Cuando ella y su esposo vinieron a nuestra boda, me llevó aparte y me dijo: “Me gustas mucho. Por favor, no te cases con él”. ¡Oh, cómo me arrepiento de no haberla escuchado! Cuando me divorcié de mi esposo 3 años después, ella se puso de mi lado e incluso se ofreció a testificar a mi favor si el caso llegaba a juicio. Fuimos amigas cercanas por más de 25 años. Y cuando le diagnosticaron Alzheimer, la llamaba varias veces a la semana y la escuchaba, hasta que dejó de reconocerme.

5.

Los niños estuvieron de visita en la casa de los padres de mi esposo durante una semana. Esperaba muchos comentarios. Ayer le pregunté a mi suegra: “¿Cómo están portándose?”. Y ella respondió: “Muy bien. No podía ser de otra manera con tu educación”. Ohhhh, podría estallar de orgullo.

6.

Anoche yo, embarazada, fui trasladada a un hospital de otra ciudad. Por la mañana, una enfermera entró arrastrando una bolsa y quejándose a viva voz. Adentro había 4 frascos de tres litros con pepinos y tomates, y también enormes ensaladeras llenas. Menos mal que puso una cuchara y no un cucharón. Mi suegra es de oro. Las 6 personas que estábamos en la habitación comimos todo.

7.

Mi suegra era la mujer más asombrosa que conocí. Tuve una relación muy tóxica con mi madre y mi suegra se ocupó de darme el amor de una mamá. Me llevaba de compras, se reía conmigo, me escuchaba llorar. Cuando se enfermó, mi esposo y yo nos mudamos para cuidarla. En la víspera de su partida, les escribió una carta a mis padres sobre lo maravillosa que yo era.

8.

Cuando mis padres se casaron, decidieron que vivirían con la suegra. Y entonces, la boda, luego el segundo día. Y al tercer día fueron invitados al cumpleaños de un amigo. Volvieron a casa por la noche y había una nota en la mesa: “¡Me casé!”. La suegra empacó sus cosas y se mudó con el hombre que había estado cortejándola durante mucho tiempo. Fue el mejor regalo de bodas de todos los tiempos.

9.

Tengo una suegra maravillosa. Ni siquiera hablo del hecho de que siempre me apoya. Una vez, llegué a casa más temprano que de costumbre y mi esposo estaba hablando con ella por Skype. Es decir, no sabían que yo estaba en casa. Y entonces escuché: “Max, trata bien a tu esposa. ¿Por qué estás sentado? ¿Acaso no hay trabajo para hacer en la casa? Tienes que ayudarla, no te quedes ahí sin hacer nada”. Y crio a unos hijos maravillosos, verdaderos hombres. ¡Le estoy tan agradecida! Vivimos en continentes diferentes, pero cuando se fue después de visitarnos por 2 semanas, me largué a llorar.

10.

Amo a mi suegra. Puedes pelear con ella, hacer las paces, llorar, hablar de todo y de nada, y todo esto en un día.

11.

Mi suegra tuvo una vida muy dura, pero no se queja. Todavía trabaja enseñando, aunque ya tiene más de 70 años. Nunca ha intervenido en la vida de los hijos, no los controla, no los molesta. Sin embargo, siempre vivió según el pensamiento “todo para los hijos y los nietos”. Ella siempre los ayudó, nunca dijo que no cuando se le pedía algo. El año pasado, mi esposo y yo llevamos a mis suegros a Turquía. Fueron al extranjero por primera vez en su vida. ¡Cuántas emociones hubo! No los había visto tan felices en los 8 años de mi relación con mi marido. Y a nuestro regreso, sucedió lo inimaginable. Se dieron cuenta de que podían vivir de una manera distinta, finalmente podían pensar en sí mismos. Se apuntaron a cursos de adelgazamiento, a una piscina, a clases de aeróbicos. Mi suegra adelgazó, como siempre había soñado, y mi suegro comenzó a dedicarse a su pasatiempo favorito. ¡Sus ojos literalmente brillan! Y estoy increíblemente complacida de ver esta metamorfosis. ¡Ellos se lo merecen! Ahora están ahorrando para su próximo viaje.

12.

Estaba enferma y no hacía nada en la casa. Juguetes esparcidos por todas partes y platos sin lavar: esto fue lo que mi suegra vio cuando vino a visitarnos por primera vez. Yo estaba terriblemente preocupada. Y después me enteré de que fue ese día que mi suegra pensó que yo era la indicada, porque había ido sin avisar, y la bañera, la cocina y el inodoro estaban perfectamente limpios. No había polvo en los estantes y bebimos té con panqueques caseros.

13.

Estábamos sentadas con mi suegra en la cocina. De repente, un amigo de mi marido llegó y lo llamó al garaje. Observé cómo mi esposo sacaba ropa nueva y salía al balcón con él. Mi suegra, al ver que mi estado de ánimo caía como una flecha en el velocímetro, dijo: “Mientras él está en el balcón, pon todos sus pantalones en remojo en la bañera”. ¡El “macho” se quedó en casa con pantalones deportivos desgastados en las rodillas!

14.

Cuando nos conocimos, mi suegra solo me miraba y no hablaba. Pensé que no me había aceptado. Pero cuando mi esposo y yo tuvimos una fuerte pelea y casi llegamos al divorcio, no nos separamos solo porque mi suegra le dijo: “Ella es lo más valioso que tienes. ¡Cuídala!”.

15.

Desde hace 3 años no me acostumbro al hecho de que, conociendo el poco romanticismo y el olvido de mi marido, mi suegra me regala flores para todas las festividades. Incluso hoy. Okey, Google, ¿cómo acostumbrarse a algo así?

16.

Probablemente toda nuera sueñe con una relación como la que tenemos mi suegra y yo. Me casé con su amado hijo y esto, como muestran muchas relaciones (y tramas de películas), puede convertirse en un verdadero desastre. Pero nosotras, por el contrario, nos volvimos cercanas. Es curioso, pero teníamos mucho en común, hasta nuestros pasatiempos favoritos: la costura y la pintura. Constantemente intercambiamos ideas y consejos por correo electrónico. No me molesta el hecho de que mi esposo se haya casado con alguien que se parece a su madre.

17.

¡Adoro a mi suegra! Hace poco estuvimos de visita en su casa. Yo estaba en la habitación, maquillándome. Ella: “Cariño, ¿para qué te maquillas?”. Yo: “Mis ojeras, arrugas y granos no pueden esconderse ni siquiera debajo de un maquillaje teatral. Estoy tratando de salir de la situación”. Mi suegra: “Eres demasiado dura contigo misma, eres hermosa sin todo eso”.

18.

Mi suegra me llama Naomi Campbell. Cree sinceramente que debería estar modelando. Y cuando le recuerdo sobre mi nariz, dice: “Hoy en día está de moda tener al menos un defecto y estar orgullosa de él”.

19.

Una vez, estaba en una parada de autobús junto a una chica que estaba hablando por teléfono. Cada dos palabras decía “Mami, mamita”, con mucho cariño, pero hablando de usted. Pero bueno, ¿qué problema había? ¿Qué me importaba cómo se comunicaba la gente dentro de su familia? Luego, aparentemente le preguntaron qué estaba haciendo en ese momento. Y respondió con un repentino odio feroz en su voz: “Es que tengo que pasar a ver a mi madre”. Y entonces entendí que “Mamá, mamita” no era su mamá, sino su suegra…

20.

Mi suegra reemplazó muy rápidamente a mi madre. A pesar de que vivimos lejos, nos comunicamos por Skype todos los días. Cuando me casé, ni siquiera sabía hervir un huevo. Pero tan pronto como le dije que quería aprender a cocinar, estuvo feliz de hablarme por teléfono durante medio día y explicarme cómo y qué hacer.

21.

Miro el departamento a las 5:30 de la mañana, después de 2 horas de mecer a mi hija que no paraba de gritar. Hay almohadillas térmicas, pañales, chupones y biberones esparcidos por todas partes. Mis pantalones fueron mojados en los 5 segundos que mi hija estuvo sin pañal. Y solo me tranquiliza una cosa: mi suegra nos anotó a mi esposo y a mí en un spa para mañana, y ella cuidará a Agatha durante 2 horas. Esto es especialmente valioso después de un día y una noche como los de hoy.

22.

Mi adorada suegra me envió desde su pueblo una bolsa de pepinos, manzanas, un montón de huevos, un pollo y dinero para que me compre algo. A veces me parece que hay algo que yo no sé y ella está sobornándome para que no le devuelva a su hijo.

Y tú, ¿tuviste suerte con tu suegra?