Web
Analytics

23 personas que solo querían comer algo delicioso, pero la excesiva creatividad del chef les quitó el hambre

Lo primero que esperamos al ir a un restaurante bueno es que nos atiendan bien y comer muy rico. Pero hay sitios en los que servir solo comida les pareció demasiado aburrido y quisieron ir más allá.  Y comenzaron: sopa en una maceta, ensalada en un vaso y los sándwiches “ármalo tú mismo”.

Hemos encontrado fotos de internautas que no pudieron comer del todo bien a  causa de una presentación demasiado disparatada. A ver qué tal os hubierais apañado vosotros

“Así es, es un bagel de queso, suspendido como un ciervo sobre un plato de sopa de tomate”

“Nuestro helado se sirvió en un fregadero”

“Me sirvieron el plato sobre un ladrillo real, ay si estuviera aquí Chicote…”

“Ensalada César en una copa de vino. ¿Qué hago, me la bebo?”

Desastre. Para llegar a la salsa, primero debes comer los espaguetis sin ella

Un plato roto les pareció una gram idea

¿Qué tal un vaso de refrescantes patatas fritas? Da de todo menso ganas de comérselas

“¡Y eso que este restaurante tiene una calificación de 4,7 sobre 5!”

“Mi sopa fue servida en una maceta. Menos mal que taparon el agujero de abajo”

“Esto es un absoluto desastre”

“—Paré para comer un brunch, y me sirvieron huevos benedictinos en un vaso.
—¿Y por qué la persona de enfrente tiene un plato normal?”

Una presentación muy arriesgada

“Tuve que comerme el pastel de queso con las manos y por supuesto que se partió por la mitad”

Lo llamaron “volver a los orígenes” Comer con las manos sobre un trozo de madera…

“Fideos dentro de un bloque de hielo ¡Que alguien traiga un secador!”

“Esto es tiramisú espolvoreado con migas de galletas Oreo. Sabía bien, pero ¿cómo siquiera se les ocurrió algo así?”

“30 euros por una piedra, 3 vieiras y algunas patatas. Bueno, la piedra no te la podías llevar…”

“Un desayuno servido en un plato para perros ¿Original? Sí, ¿divertido? No”

 Imagina que después de todos estos platos, encima te traen la factura así. Desde luego una auténtica clavada