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España de luto: fallece María Adela Fuertes

Durante esta segunda ola de contagios, los profesores de toda España han estado en primera línea de batalla. Han liderado una vuelta al colegio completamente inédita y en la que todavía existen muchos interrogantes.

Así, educadores de todo el país se han tenido que enfrentar a unas clases repletas de niños y jóvenes, en las que han velado por hacer cumplir las normas sanitarias. Por este motivo, ha sido un inicio de curso escolar especialmente complejo, sin protocolos claros y homogéneos para frenar la pandemia.

Una de esas profesoras ha sido la asturiana María Adela Fuertes Miguélez, profesora del Instituto de Educación Secundaria (IES) Padre Feijoo ubicado en Gijón. A finales de mes, la profesora se aisló voluntariamente después de saber que era contacto estrecho de otro positivo.

A pesar de que había comunicado a su círculo más cercano que ya se encontraba mejor, la docente acabó perdiendo la vida poco después. Un hecho que ha dejado completamente conmocionado al sector educativo español. Pero especialmente a su entorno más cercano: su esposo, padres, y hermana, y también sus compañeros de trabajo y sus alumnos.

Las reacciones al fallecimiento de María Adela Fuertes.

En una carta que envió ayer la jefa de estudios del Bachillerato nocturno del IES, Cecilia Blanco Pascual, se calificaba a la docente como una mujer “discreta y reservada en lo personal, pero siempre afable con todos”. En la misma carta, la responsable del centro explicó que María Adela Fuertes repartía su jornada entre el Bachillerato diurno y el nocturno.

“Era precisamente en la tranquilidad de la tarde-noche donde ella decía encontrarse más a gusto y donde, desde su laboratorio (siempre podía una encontrarla allí), ejerció una encomiable labor de enseñanza y divulgación científica con alumnos a los que no siempre es fácil llegar”, dijo.

En la misma carta, cuentan una anécdota que define a la perfección el cariño que le tenían los alumnos a la profesora.

“Al poco de llegar un alumno de Humanidades y Ciencias Sociales acudió al jefe de estudios para solicitar que en vez de Geografía le dejaran hacer Biología. Al decirle que el itinerario que había elegido lo impedía preguntó: ¿Y cómo puedo volver a ser alumno de Adela?”, recordó la carta.

Esta es la carta completa:

“Atónitos y desolados recibimos la noticia del fallecimiento de Adela, profesora de Ciencias de nuestro centro, el IES Padre Feijoo, desde el año 2009. Discreta y reservada en lo personal pero siempre afable con todos, alumnos y compañeros, repartió su tiempo entre el Bachillerato Diurno y Nocturno.

Era precisamente en la tranquilidad de la tarde-noche donde ella decía encontrarse más a gusto y donde, desde su laboratorio -siempre podía encontrarla allí-, ejerció una encomiable labor de enseñanza y divulgación científica con alumnos a los que no siempre es fácil llegar. En estos últimos años, de hecho, organizó para ellos salidas al Jardín Botánico y al Centro Oceanográfico de Gijón y los acompañó a conferencias de Svante Pääbo y Juan Luis Arsuaga, entre otros, a sesiones del Pint of Science en el Toma 3 y hasta a los vecinos cines Yelmo para ver algún documental.

Muchos de estos estudiantes nos escriben hoy y todos, sin excepción, subrayan que fue una magnífica profesora. Sirva una anécdota de ejemplo. Recién llegada al Feijoo, quien ahora escribe estas líneas asistió a una reveladora discusión entre uno de sus alumnos y la por entonces Jefa de Estudios de Nocturno, Amalia González Suárez. Él, estudiante de Humanidades y Ciencias Sociales, insistía en que no quería cursar Geografía sino Biología. Al señalarle Amalia que no era posible en su itinerario, preguntó: «¿Y cómo puedo volver a ser alumno de Adela?». Sus clases de Cultura Científica los ganaron a todos para la causa.

Su labor como docente no acababa en el instituto, sino que, como voluntaria de la Cruz Roja, echaba una mano con los deberes a niñas y niños que lo necesitaban. Precisamente a esta tarea pretendía dedicar más tiempo cuando se jubilara al final de este curso tan, tan difícil –muchísimo más desde hoy- que ella afrontaba, como casi todo en la vida, con actitud calmada y curiosa.

Te echaremos mucho de menos, Adela”.

María Adela Fuertes Miguélez, siempre volcada con la enseñanza.

La fallecida nació en la localidad asturiana de Mieres. Hija de José y María, su familia se trasladó a Gijón cuando ella tenía solamente 10 años.

Allí desarrolló toda su vida. Se trata la ciudad que la vio crecer, convertirse en profesora y educar en ciencia, una disciplina para la que Fuertes Miguélez tenía una gran vocación.

Gracias a dicha vocación, la docente fue capaz de interesar a los chicos por el trabajo de campo en el laboratorio. Era muy querida por su gran capacidad de compresión hacia los alumnos, y por su forma de enseñar siempre tan accesible. La asturiana promovía excursiones y conferencias que ayudaban a cultivar la reflexión crítica, el ensayo y error, y la investigación.

En los últimos años, gracias a su esfuerzo, sus alumnos habían hecho excursiones al Jardín Botánico, o el Centro Oceanográfico de Gijón. Además, habían asistido a conferencias como las del biólogo sueco Svante Pääbo (Premio Princesa de Investigación Científica en 2018) o el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga (Premio Príncipe en 1997).

La docente era profesora de ciencias del IES Feijoo desde 2009. Pero además de su trabajo en el instituto, era también voluntaria de la Cruz Roja. Allí, ayudaba con los deberes a los niños que más lo necesitaban.

A sus 59 años, la profesora esperaba con jubilarse a finales de este curso, recompensa a sus años de enseñanza que no se verá cumplida.

Descanse en paz.