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La Policía desvela el terrorífico motivo por el que creen que el padre de Getafe mató a sus hijos

Ha sido uno de los casos más estremecedores de los últimos tiempos, en unas semanas especialmente duras para la sociedad española después de la desaparición y asesinato de Gabriel.

El estudio del Instituto Anatómico Forense, realizado la mañana de ayer, reveló que los dos pequeños de Getafe, que se habían quedado toda la tarde a cargo del padre, fueron ahogados en la bañera de la propia casa. Primero fue la niña y luego su hermano mayor.

Los investigadores no consideran que se tratara de un plan premeditado, aunque no descartan que el parricida hubiera preparado el doble homicidio. La muerte de los pequeños se habría producido pasadas las 19:30 horas, precisamente el momento en el que la madre estaba a punto de regresar a casa.

Poco después, el padre se llevó los cuerpos sin vida de los niños a una cama y prendió fuego al colchón. Las llamas no se propagaron por el resto de la casa, pero sí afectaron a los cadáveres que quedaron prácticamente calcinados.

Sin embargo, el padre no esperó a ver las consecuencias del fuego; antes de las 20:00 horas, abandonó la vivienda y se dirigió por el paseo John Lennon a la cercana estación de Cercanías de Getafe Industrial, a dos kilómetros de la casa. Allí, se lanzó a las vías del tren cuando vio que se aproximaba un primer convoy.

El tren le alcanzó de lleno, matándole al instante, tras provocarle graves traumatismos y amputaciones. Llevaba encima su documentación y una nota de despedida: “he matado a mis hijos. No quiero que sufran”, es una de las frases del manuscrito que los agentes encontraron.

Respecto al móvil, se ha sabido que de acuerdo con la Policía Judicial hay una sola hipótesis: José Alberto Gálvez, de 46 años, sufrió una suerte de “brote esquizofrénico” que le llevó a perpetrar el doble crimen. La Policía Nacional ha descartado casi por completo que el móvil del doble homicidio fuera una venganza a su esposa, después tomar declaración a la madre de los pequeños. Según ella, la relación entre ambos era buena y no se estaban separando.

Después de restablecerse del shock traumático tras conocer el suceso, esta conocida profesora de idiomas en Getafe reveló que no tenía ningún problema con su marido y que nada podía hacer pensar que podría matar a los dos pequeños.

El parricida, en paro, se dedicaba casi por completo a la atención de su hijo mayor, aquejado de una parálisis cerebral grave. Gálvez no había presentado problemas mentales antes. La posibilidad de que el trastorno mental se viera agravado por la grave enfermedad del pequeño Alejandro es una de las tesis que barajan los investigadores.

La Policía considera el caso cerrado después del interrogatorio de la madre y tras conocer los detalles de las autopsias de los cadáveres de los niños.

El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto y las banderas ondean a media asta en los colegios y la base del Ejército del Aire. Además, cientos de personas se concentraron frente al consistorio para repudiar el doble crimen. “Qué horror, qué horror, pobres pequeños” , repetían unos y otros.