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Ovación a la bronca de un alcalde italiano, harto de que no se respete el confinamiento

“Jugamos con el presupuesto de todos y con mi responsabilidad, la de la policía, la de los médicos, la de aquellos que estamos en la calle por ustedes”.

La crisis del coronavirus tiene pocas cosas positivas, pero una de ellas es que está sacando diariamente gestos solidarios de la gente. El mejor ejemplo, esos aplausos desde los balcones con los que se pretende aportar un granito de arena para animar al personal sanitario, a los trabajadores de los supermercados, o a las fuerzas del orden.

Entre las cosas negativas —además de las obvias—, destacan las imágenes de personas que, por puro egoísmo, o quizás inconsciencia, se saltan el confinamiento. Algo así es lo que le reprocharon hace unos días a la cocinera Samantha Vallejo-Nágera, jurado del programa de TVE MasterChef, que se convirtió en objetivo de numerosas críticas por una imagen que compartió en Instagram. En ella, se la podía ver en la plaza mayor de la localidad segoviana de Pedraza paseando a un perro y junto a su madre.

Harto de estas situaciones, Gianfilippo Bancheri, alcalde de Delia, se ha dirigido a sus vecinos en unas imágenes que se han convertido en todo un fenómeno viral. “Muchos de ustedes han hecho carteles que ponen “Todo va a salir bien” (…) ¿Cómo irá bien si seguimos saliendo todos los días a hacer la compra, cuando habría que hacerla cada diez días?”, comienza diciendo.

Poco a poco, se va enervando según describe las situaciones que se está encontrando en plena cuarentena por el coronavirus. Por ejemplo, vecinos empeñados en salir a hacer running… cuando nunca antes han salido a correr. “¿Ahora son todos deportistas?”, se pregunta.

También, ha destacado el caso de gente que quiere desplazarse a otro pueblo a comprar. “La compra la haces en Delia salvo que necesites algo importante que en el pueblo no haya: una medicación salvavidas, un alimento para intolerancias. Me llaman para decirme: Alcalde, mi perro come las galletas que venden solo en Caltanisetta”, comenta enfadado.

“Nos estamos jugando nuestro pellejo y el de toda la ciudadanía”, advierte a la población de unos 4.000 habitantes. Para rematar, relata que se encontró con una fiesta organizada en una urbanización: “Quedarse en casa significa solo con la propia familia, no con los vecinos. Que después quiero ver qué confianza tienen. ¿Ahora somos tan buenos vecinos en Delia?”, dice.

“Los que se quedan en casa están cumpliendo con su deber, que hoy tiene el carácter de obligatoriedad. Hay que agradecer a quienes están en la trinchera”, asegura antes de criticar a quienes se quejan de estar estresados en sus casas. ”Con teléfono, internet, televisión, comida, Playstation… ¡Estresados estaban nuestros abuelos que iban a la guerra!”.

“Jugamos con el presupuesto de todos y con mi responsabilidad, de la policía, de los médicos, de aquellos que estamos en la calle por ustedes”, espeta.

“¿Hay alguna neurona o están todas apagadas?”

Para finalizar, advierte a sus vecinos de que se han tenido que tomar medidas más serias. “Sepan que hemos pasado de los avisos a las denuncias, porque es justo que el que se equivoca, pague”, dice.

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