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Paquirri dejó un recado a Isabel Pantoja en el hotel antes su muerte en Pozoblanco

Hay una expresión que dice que las palabras se las lleva el viento, pero en muchas ocasiones no se puede aplicar. Esta es una de ellas.

Kiko Rivera aceptó sentarse en el plató de Sálvame para contar, con todo lujo de detalles, lo que pasó en Cantora el pasado dos de agosto. La confesión vendría a hundir por completo a su madre Isabel Pantoja, la principal habitante de la casa. De alguna manera, ella es la responsable de muchas de las irregularidades que se han producido, de las cuales uno de los mayores afectados es el propio DJ.

La entrevista fue muy impactante, y podría suponer el final de Isabel Pantoja. La abogada Montse Suárez acudió a Sálvame para hacer una predicción de las medidas que podrían tomar las partes implicadas en el asunto, separados en tres partes. Por un lado, Kiko Rivera, seguido de sus hermanos Rivera Ordóñez, y por último, la propia Isabel Pantoja que tendría derecho a una defensa.

Empezando por Kiko Rivera, este no podría interponer medidas penales contra su madre por un presunto delito económico. La legislación española impide a los hijos poder pedir cárcel a sus padres por un tema relacionado con la rama económica.

Este lunes Sálvame volvió a hablar sobre el fatídico día del fallecimiento de Paquirri. El programa se puso en contacto con Antonio Jurado, dueño del hotel Los Codos en el que estaba hospedado el torero antes de torear. Según el propietario del hotel, el diestro habría llamado en repetidas ocasiones a su mujer, sin éxito. Ante la imposibilidad de contactar con Pantoja, el torero habría dejado un recado a Antonio Jurado y le apuntó varios teléfonos a los que llamar mientras él estaba en la plaza de toros.

Cuando el torero marchó a la plaza, Antonio Jurado consiguió hablar con Isabel, aunque no ha revelado el recado: “De vida o muerte no era, pero el mensaje lo sabe Isabel”, explicó al programa. Según su testimonio, Isabel se extraño mucho de que su marido quisiese hablar con ella “ya vestido con el traje de luces”, no acostumbraba a hacerlo: “Él se levantó, llegaría a la seis y pico de la mañana. Estuvo comiendo, se fue a la habitación y no salió hasta la hora de la corrida. Lo noté tranquilo, muy tranquilo (…) No sé si estarían enfadados o no. Eso yo no lo puedo decir porque yo a ella ni la vi. Mi misión era atender a Paquirri, para mi fue una gran persona y que Dios lo tenga en su gloria”.