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Si tu hijo se queda así dormido en el coche, mucho cuidado, su vida podría correr peligto

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Ali y Derek Dodd han pasado por lo peor que pueden pasar unos padres: la muerte de un hijo. Nadie sabe el dolor que causa vivir esta terrible experiencia, sólo los que, por desgracia, la han sufrido. Pero éste ejemplar matrimonio no se ha quedado de brazos cruzados y ha iniciado una campaña para que nadie vuelva a perder a un hijo por el mismo motivo que ellos.

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El bebé de los Dodd, Shepard, de once meses, falleció cuando dormía en una silla para niños. En un día como otro cualquiera, el matrimonio dejó a su hijo en la guardería. Uno de los profesores puso al niño en un asiento para que se durmiera, pero cuando pasaron un par de horas el silencio de Shepard alertó a sus cuidadores. Cuando se acercaron al bebé éste tenía la cara totalmente azul y había dejado de respirar. Aunque llamaron inmediatamente a una ambulancia, ya era demasiado tarde. 

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¿Qué había sucedido? La cabeza del niño cayó sobre su pecho y bloqueó las vías respiratorias. Debido a que los músculos del cuello de un bebé no son lo suficientemente fuertes, no pudo sostener su cabeza erguida y murió asfixiado.

No es cuestión de prohibir estos asientos, como indican los padres de Shepard, sino de asegurarse de que la cabeza del bebé siempre está en la posición correcta y de no dejar sin vigilancia a nuestros hijos, por mucho que pensemos que están durmiendo y que no puede sucederles nada.