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Última hora: El macabro nuevo dato que demuestra que la muerte de Gabriel fue pensada fríamente y premeditada

Según avanzan los días se siguen conociendo más detalles sobre el asesinato del pequeño Gabriel Cruz Ramírez a manos de Ana Julia Quezada, la pareja de su padre. En su confesión ante los agentes de la Guardia Civil, la mujer aseguró que se encontró con el menor minutos después de salir éste de la casa de su abuela, y le propuso acompañarla a la finca donde posteriormente escondió su cadáver.

Esta fue su confesión completa:

‘Hombre si estás solo vente conmigo, voy a la finca’. Él se subió en el coche, fuimos a la finca y yo me puse a pintar. Él se quedó fuera jugando. En un momento dado me asomé y le vi jugando con un hacha. Y entonces le dije: ‘pero ¿qué haces jugando con un hacha? Él me insultó, yo le intenté quitar el hacha y él me dijo: ‘tú no eres mi madre, tú no me mandas y además no te quiero volver a ver nunca’.

Así que nos peleamos por el hacha, se la quité y al final con la rabia, acabé asfixiándole, tapándole la la nariz y la boca. Fue dentro de la vivienda cuando estaba muerto me di cuenta de que tenía un problema importante. Saqué el paquete de tabaco y me fumé un cigarro. Y estuve pensando. No quería hacerle daño a Ángel así que lo mejor fue enterrarlo.

Cogí una pala y lo enterré. Así él no sabría nunca lo que había pasado. Me llevé la ropa al terminar, a casa de la abuela y la escondí en casa de la abuela de Ángel. Si coloqué la camiseta en los juncos fue para despistar. Bueno, días más tarde cogí lo que quedaba de la ropa de Gabriel y la tiré dentro de un contenedor de vidrio en frente de un hotel. Al final vine a buscar el cadáver porque me dijeron que les entregase la llave y me puse nerviosa”.

Un testimonio que pone los pelos de punta y que ha sido desmontado en poco menos de 45 minutos por el titular del juzgado de instrucción número 5 de Almería, Rafael Soriano, que la ha mandado a prisión acusada de detención ilegal (secuestro), asesinato premeditado –con lo que su versión de los hechos queda totalmente descartada–, y un delito contra la integridad moral.

El magistrado asegura que Quezada mostró “una malvada voluntad dirigida a asegurar la comisión del macabro plan criminal” y que existen “abrumadoras pruebas contra ella a pesar de que dio una falsa apariencia de preocupación por la desaparición y suerte del niño” al que se llevó a la finca “mediante engaño o promesa de devolverlo prontamente a jugar”. 

El juez insiste en la clara premeditación del crimen por parte de la asesina, ya que cavó la fosa para el niño antes del secuestro.